Manuel Jiménez Manuel JiménezEscrito por

Manuel Jiménez

Hacer “pellas” o hacer “campana”, es una frase coloquial que no es preciso explicar. Casi todos, en nuestra época de estudiantes, lo hemos hecho, lo hemos disfrutado y lo recordamos - ¿por qué no? - con cierta nostalgia.

Sin embargo, las “pellas” se ven de distinta forma cuando nos convertimos en padres. Entonces la nostalgia se transforma en responsabilidad.

¿Qué relación me permito hacer entre las “pellas y nuestro “Service Desk”?

Por mi trabajo, me veo obligado a desplazarme por la ciudad con cierta frecuencia. No hace mucho vi algo que preferiría no haber visto: un amigo de mi hijo haciendo “pellas” a media mañana y en compañía que no me pareció la más adecuada.

El dilema estaba servido: ¿lo pongo en conocimiento de sus padres con los que tengo buena relación?, ¿agradecería que me alertaran si fuera mi hijo el autor de las “pellas”?.

En la visita que realicé a continuación, encontré la respuesta.

A menudo, en nuestros contactos comerciales para promocionar “Service Desk”, nos encontramos con excelentes profesionales IT muy orientados a los aspectos técnicos y menos atentos a los aspectos de gestión de la tecnología en sus empresas, con visión global y con profundidad en el tiempo.

Al igual que con el niño de las “pellas”, nuestro dilema como ESKAPE es: ¿debemos informar y aconsejar al cliente sobre posibles cambios en el enfoque de la tecnología que, aunque inicialmente puedan “incomodar”, sabemos por experiencia que proporcionan innumerables ventajas a las empresas?, ¿debemos, por el contrario, escatimar el consejo y dejar que las cosas sigan inercialmente su curso?

Con “Service Desk” bajo el marco ITIL , no tenemos dudas. Quizás aplazamos el cierre de un contrato, lo sabemos. Pero también hemos comprobado que basta con perseverar en el consejo y en la exposición de beneficios. Y que hay que profundizar en el estudio de cada caso concreto. Y que será necesario acomodarnos a los tiempos requeridos para la maduración de decisiones que no son sólo de índole técnica sino también de carácter táctico o incluso de planteamiento empresarial estratégico.

Desde nuestra experiencia, sabemos que vale la pena evidenciar las “pellas” porque, aunque dulcemente nostálgicas, a veces, están reñidas con nuestra responsabilidad profesional.

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