Juan Ignacio Barenys Juan Ignacio BarenysEscrito por

Juan Ignacio Barenys

Llámenme anticuado si quieren pero soy de los que suelen ser agradecidos con los detalles de los demás. Y me llevo una gran alegría cuando alguien se comporta cortésmente conmigo.

Por eso hoy, que es jueves y por la tarde están abiertos los bancos, he ido a una bombonería, he comprado una caja de bombones pequeña, nada del otro mundo, y aquí estoy, en mi oficina de La Caixa esperando al Director. El caso es que hace una semana fue mi cumpleaños y tuvo el detallazo de enviarme una carta de felicitación, y eso que no hablo con él casi nunca, me suele atender una chica que lleva las cuentas de clientes particulares. Seguro que fue ella la que se lo recordó: no te olvides de felicitarle, que es su cumpleaños. Digo, es todo un detalle porque, por lo bajo, tendrán unos cinco mil clientes.

En los proyectos informáticos participan muchas personas. En los proyectos de la gestión de Servicios de IT ese número de personas se suele incrementar notablemente porque involucran mucho a los usuarios y a la dirección de las empresas. Por suerte, la mayoría de los partícipes son personas agradecidas y no escatiman a los CIOS, CTOS y Service Managers tanto el apoyo durante el proyecto como los agradecimientos y felicitaciones cuando se alcanza algún éxito, aunque sea parcial.

Pero no hay que vivir al margen de un hecho incuestionable: las personas tienen intereses, la mayoría de ellos absolutamente legítimos. No entiendo por qué se toma siempre peyorativamente el adjetivo “interesada” cuando se aplica a alguien. Y menos todavía que se acuse a una persona por su falta de interés en algo. Cada uno debería tener derecho a interesarse más o menos por lo que le apetezca sin ser acusado ni de pasotismo ni de egoísmo. Son los excesos de uno y otro lado los que debemos combatir.

Pero sin ingenuidades, porque entre el estar interesado o ser interesado hay una sutil diferencia. Felicitar a un cliente porque es su cumpleaños es un legítimo interés comercial pero no supone un interés personal por él, asunto que se mueve en otra órbita. Saber distinguir entre ambos tipos de interés y ser prudentes en el administrarlos es una habilidad que se va adquiriendo a medida que se completan proyectos y se multiplican los tipos de situaciones y de personas con los que el CIO, CTO o Service Manager ha de tratar.

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