Juan Ignacio Barenys Juan Ignacio BarenysEscrito por

Juan Ignacio Barenys

Estuve ayer en una conferencia sobre recursos humanos a cargo de un brillante orador sudamericano, directivo de una multinacional del sector de las comunicaciones.

Leí por la noche un interesante artículo acerca de la eficaz gestión del tiempo.

Esta mañana, me he reunido con los usuarios participantes en el proyecto SAP de mi empresa para coordinar la próxima implantación de varios módulos.

Mañana tengo clase de inglés.

Y pasado mañana, de castellano. He decidido matricularme a un curso de título muy atractivo: “Castellano de negocios”.

No hace falta que les explique lo que pasa: workforce, ROI, business intelligence, bottom line, database, leadership, brainstorming, storyteller, social media, CIO, CEO, SEO, CTO…

Todos estos términos tienen su equivalente en castellano. O lo hemos olvidado o ni siquiera hemos llegado a aprenderlo.

Que el inglés es una lengua muy apropiada para la música rock y pop, debido a la abundancia de palabras monosilábicas, nadie lo duda. De hecho, para comprobarlo basta con escuchar “los 40 principales”. Pero nadie ha demostrado que pase lo mismo con el lenguaje de negocios y con el léxico utilizado en algunas profesiones, por ejemplo la informática. No es estrictamente necesario decir “Enter” o “Pause” o “Delete”. Con el mismo esfuerzo y la misma eficacia comunicativa podemos decir: “Entrar, pausa, borrar”.

En la creación y difusión de esta cultura natural en el lenguaje de negocios y profesional, el rol del manager TIC es muy importante. El objetivo es tratar de lograr un equilibrio justo entre la funcionalidad y la corrección académica.

No hay que caer en la sumisión inútil, en el entreguismo perezoso o en la ridícula pedantería. Tampoco hay que irse al extremo de Camilo José Cela quien, a la pregunta ¿habla usted ingles? de un reportero de la televisión sueca cuando a fue a recoger su Premio Nobel, contestó socarronamente: “Dios no lo consienta”.

¿Hay que hablar inglés? Pues claro, pero cuando sea estrictamente necesario u ofrezca una clara ventaja comunicativa, no cuando explicamos el funcionamiento de una tecla al usuario de Guadalajara, que habla un inglés muy bueno, por cierto.

Deja tu comentario

Volver al Artículo