Juan Ignacio Barenys Juan Ignacio BarenysEscrito por

Juan Ignacio Barenys

“Para mejorar en algo el catastrófico panorama que tenemos delante de nosotros – dijo Manuel Azaña, Presidente de la II República – bastaría con seguir manejando un poco de simple cortesía cotidiana”.

Cortesía es la demostración o acto con que se manifiesta la atención, respeto o afecto que tiene una persona a otra.

Forma parte de los códigos de buena conducta social, favorece la armonía en la convivencia, transmite un determinado estilo impregnado de modales sencillos y compartidos y, sobre todo, sirve de bálsamo a la vida cotidiana cuando ésta atraviesa por circunstancias delicadas o difíciles. Se asocia generalmente a la buena educación, la urbanidad, las normas de etiquetay los modales correctos, pero no es sólo eso.

La cortesía incluye una voluntad de compartir y un deseo de ser correspondida con la misma moneda. Muy raramente veremos perdurar parejas, grupos de amigos, relaciones laborales o cualquier otro tipo de convivencia, en las que sólo una parte de ellas se comporte cortésmente, recibiendo de forma pertinaz por parte de las otras un trato desapegado, hosco o agresivo. La cortesía es, sin lugar a dudas, una habilidad. En consecuencia, se adquiere por aprendizaje y se mejora por entrenamiento.

El CIO, CTO y Service manager, en cuyo ejercicio profesional las relaciones interpersonales conforman una parte importantísima de su quehacer cotidiano, la cortesía debería ser una habilidad considerada primordial.

Gracias a ella, los proyectos progresan con fluidez, los colaboradores se sienten motivados, y los usuarios y clientes se muestran más dispuestos a participar en las tareas y a negociar razonablemente todos los aspectos del desarrollo, de forma especial en los momentos difíciles, que siempre los hay.

En su caso, la cortesía es también un ejemplo vivo de comportamiento que el consultor debe a sus colaboradores. Yo insistiría en que “sirve de bálsamo” en las relaciones interpersonales.

En esos momentos en que se acerca la Navidad, vale la pena recordar que todas las personas de nuestro entorno bien merecen una expresión de buenos deseos. Por desgracia, a veces olvidamos hacerlo e incluso somos vencidos por la pereza y no respondemos a los de otros.

Invito a los componentes de este grupo a vencer esa pereza dejando un cortés mensaje – una brevísima nota – deseando a todos una FELIZ NAVIDAD.

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