Juan Ignacio Barenys Juan Ignacio BarenysEscrito por

Juan Ignacio Barenys

¿Quién no ha tragado en alguna ocasión un hueso de aceituna? Por mucho cuidado que se tenga, siempre hay una vez, tomando una tapa con los amigos o comiendo en casa una ensalada variada, en la que ¡zás!, inopinadamente, el hueso de la aceituna se va para adentro. Si se trata del hueso de una arbequina de Tarragona, no pasa nada, pero si es una sevillana de esas del tamaño de un huevo de codorniz, la cosa ya es diferente. No se puede uno descuidar cuando se comen aceitunas.

Cuando lo tragas, te das cuenta pero ya no tiene remedio. Generalmente, uno se da cuenta de que el hueso ya no está en la boca. No duele pero notamos su acceso y no podemos evitar que inmediatamente nos preocupe, más cuanto mayor es. Saber que dentro llevamos un hueso es un anticipo del eventual dolor que se avecina, que se podría haber evitado de haber sido más cuidadosos.

Toca esperar y observar. Sobre todo, observar. Y armarse de paciencia para comprobar que las sucesivas observaciones no nos van a dar pistas claras sobre dónde está o cuánto nos falta para expulsarlo. Sabemos que está pero no lo notamos. Tampoco hay antídotos que nos permitan reducir o endulzar este pasivo periodo de paciente espera. Todo lo más – decían nuestras abuelas – comer miga de pan, aunque eso no está muy comprobado. La cirugía, naturalmente, para las ingestiones de huesos de aceituna, queda descartada.

Hasta que el tema se acaba; no voy a entrar en detalles. En esos procesos que son los proyectos del CIO, CTO y Service manager, éste de vez en cuando se traga un hueso. Es inevitable, pasa. Por suerte no siempre, sólo ocasionalmente, pero pasa. Lo notara cuando ya está colándose, sin preaviso, no tiene opción de volver atrás, el proyecto va a seguir, acciones espectaculares para abortar el problema serían desaconsejables. Hay que esperar y observar, es el momento de echar mano de la experiencia y actuar sabiendo que se expulsará por medios naturales. Pero, ojo, siempre alerta observando, como un búho, dispuesto a intervenir en cuanto sea necesario o a relajarse cuando el hueso, por sí mismo, salga .

Observar el hueso de aceituna que uno ha tragado y expulsarlo por medios naturales es una habilidad del del CIO, CTO y Service manager que se aprende y se entrena.

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