Juan Ignacio Barenys Juan Ignacio BarenysEscrito por

Juan Ignacio Barenys

Todos conocemos a algunas personas a las que hemos oído decir: “Es que yo trabajo en algo que, encima, me divierte”. ¿Cuál es la primera reacción de la mayoría? Es que tiene mucha suerte. O no. O, como se dice ahora, quizás es que se lo han currado.

Sin embargo, hemos de reconocer que hay pocas personas que de forma explícita se propongan divertirse al tiempo que desempeñan su profesión. Todo lo más, si la profesión es de las consideradas duras, centran algunos esfuerzos en relajarse. Y el relax no es lo mismo que la diversión. Por simplificar un poco, podríamos decir que relajarse es una actividad a posteriori mientras que divertirse es una actitud a priori. Por tanto, son cosas bastante distintas.

La diversión tiene que ver con la armonía personal y el equilibrio emocional. Es un sentimiento tranquilo, no necesariamente ostentoso en sus manifestaciones y, por supuesto, no se da en menoscabo de la seriedad. En los ambientes profesionales, especialmente en las empresas de cierto tamaño o cultura, el ambiente que se respira es excesivamente pacato y cenizo, sobredimensionado en sus estimas hacia los objetivos, los resultados y las jerarquías, como si divertirse supusiera un revolcón a conductas de aceptación consagrada. Ser divertido en el trabajo no es ser jacobino; es comunicar, colaborar, acertar, soportar, negociar, cumplir compromisos, tener iniciativa, aceptar ideas contrarias, ser disponible… y todo ello bañado en salsa de buen humor. Pero lo cierto es que tenemos la tendencia de dotar de excesiva solemnidad a las actitudes profesionales.

En la gestión de servicios de IT, de connotaciones casi siempre trascendentes para el funcionamiento de una empresa, este fenómeno se da con bastante frecuencia. SERVICE DESK produce inevitablemente situaciones en las que las personas trabajan a un nivel de revoluciones alto y de forma prolongada en el tiempo. Se aparca la diversión y como máximo se procede a relajarse disciplinadamente de vez en cuando, cuando suena alguna alarma, para salvaguardar una seriedad eficaz pero despersonalizada. Al final, ésa es una ventaja solamente parcial, muy inferior, incluso en eficiencia y eficacia, a la habilidad de fomentar siempre una actitud positiva de diversión. Dichoso aquel CIO, CTO y Service Manager que es capaz de ser serio y divertido a la vez.

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